viernes, 4 de noviembre de 2016

LA MARIHUANA






¿QUÉ ES LA MARIHUANA?

Es la palabra que se usa para describir las flores secas, semillas y hojas de la planta de cáñamo índico. En la calle, es conocida por muchos otros nombres, tales como: cáñamo, churro, doña juana, hachís, hierba, mary jane, mafú, mari, juana, maría, monte, mota, pasto, porro, THC y yerba.
El hachís es un derivado de la marihuana, hecho con las resinas de la planta de cáñamo índico. También llamado chocolate, polen o canuto, en

promedio es 6 veces más fuerte que la marihuana.
La palabra “Cannabis” describe a cualesquiera de las diferentes drogas que proceden del cáñamo índico, incluyendo marihuana y hachís.
Independientemente del nombre, esta droga es un alucinógeno; una sustancia que distorsiona la manera en que la mente percibe el mundo en el que vives.
El ingrediente químico del cannabis que crea esta distorsión es conocido como “THC”. La cantidad de THC encontrado en cualquier volumen de marihuana puede variar sustancialmente, pero en general, el porcentaje de THC se ha incrementado en los últimos años.

¿CÓMO SE CLASIFICA?

Legalmente la marihuana es un alucinógeno y diversos grupos e individuos pretenden confundirnos, considerando el cannabis como un alucinógeno suave. Esta clasificación de la marihuana fue muy conveniente para el organismo federal estadounidense encargado de hacer cumplir el acta de sustancias controladas, pues no se vio obligado a crear otra categoría para el cannabis. En dosis muy elevadas, los extractos y los análogos del cannabis presentan muchas semejanzas con los psicodélicos, aunque otro tanto puede decirse de la nuez moscada y de numerosas sustancias comunes. Los investigadores han descrito notoria distorsión de las percepciones auditivas y visuales, alucinaciones y despersonalización. Aunque el peculiar efecto ondulante de los efectos es parecido en ambos tipos de drogas, en cuanto psicomimético el LSD es 160 veces más potente que el THC. Existen muchas diferencias entre el cannabis y los alucinógenos fuertes. Los consumidores de marihuana distinguen fácilmente los efectos subjetivos.

EFECTOS EN EL CUERPO HUMANO

Los efectos psicoactivos de grandes dosis de marihuana son más suaves y se controlan mejor que los del LSD. La aceleración del ritmo del pulso y el enrojecimiento de las conjuntivas son habituales con la ingesta de cannabis, pero no en el caso del LSD o la mescalina,3 mientras que, incluso a dosis altas (70 mg), el THC carece de los principales efectos de las mediciones clínicas y bioquímicas de estrés registradas con los psicomiméticos.
 
A las dosis habituales, la tolerancia al cannabis es inapreciable, si bien con los psicomiméticos tiene lugar con gran rapidez; además, en el ser humano no existe tolerancia cruzada entre el THC y el LSD.

Los cambios profundos en los patrones de las ondas cerebrales, característicos del LSD, están ausentes en el caso de la marihuana. La ingesta de cannabis culmina con la sedación y el reposo, mientras que los verdaderos alucinógenos se caracterizan por la agitación.

Cuando una persona fuma un porro, normalmente siente sus efectos en minutos. Las sensaciones inmediatas son: incremento del ritmo cardíaco, disminución de la coordinación y equilibrio, un estado mental irreal de “ensueño” y alcanzan su clímax dentro de los primeros 30 minutos. Estos efectos a corto plazo desaparecen normalmente en dos o tres horas, pero podrán permanecer más tiempo, dependiendo de la cantidad ingerida por el consumidor, la potencia del THC y la presencia de otras drogas introducidas en la mezcla.

¿CÓMO SE CONSUME?

La marihuana es la droga ilegal que más se consume en el mundo. Una encuesta hecha en 2007 encontró que 14.4 millones de individuos sólo en los EE.UU. habían fumado marihuana al menos una vez durante el mes previo a la fecha de la encuesta.

La marihuana normalmente se fuma como un cigarrillo (porro), pero se puede fumar también en una pipa. Con menos frecuencia, se mezcla con alimento y se come o se prepara como té. Algunas veces, los consumidores abren los cigarrillos y quitan el tabaco, reemplazándolo con marihuana, lo llaman un “cigarro corto”. Los porros y cigarros cortos algunas veces se mezclan con otras drogas más potentes, tales como el crack o PCP (fenciclidina, un poderoso alucinógeno).

CONSECUENCIAS DE CONSUMO.

Tanto en jóvenes como en adultos, la mayor parte de los perjuicios del cannabis están asociados al cerebro; sin embargo, no es la única región de nuestro organismo que padece sus efectos adversos:

En relación con el sistema nervioso central, el consumo de esta sustancia produce efectos como euforia, dificultades para aprender, disminución de la capacidad de concentración, fallos de la memoria o dificultad en el habla.
Hace daño al sistema respiratorio dado que la manera más extendida de consumir marihuana es fumándola. El cannabis causa irritación de las vías respiratorias y es un factor de riesgo para la aparición de patologías pulmonares y bronquiales.
El sistema cardiovascular también se resiente y es posible la aparición de taquicardias si se abusa del cannabis.
El consumo regular de marihuana relaja el sistema inmunológico hasta el punto de hacernos más vulnerables frente a la invasión de microorganismos.
La acción de la marihuana sobre el sistema endocrino puede causar impotencia en los hombres y reducir la producción de óvulos en la mujer.
La mayor parte de esos efectos negativos de la marihuana desaparecen a corto plazo, sin embargo, el consumo abusivo puede inducir trastornos como ansiedad, depresión, psicosis, pánico, alteraciones de la conducta, falta de motivación o síndrome de abstinencia.

FORMULA QUÍMICA DE LA MARIHUANA.


Cannabis: Comúnmente llamado “marihuana” hace referencia a la preparación derivada de una planta, el cannabis sativa, su formula química es derivada del Tetrahydrocannabinol C21 H30 O2


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