¿QUÉ ES LA MARIHUANA?
Es la palabra que se usa para describir las flores secas, semillas y hojas de la planta de cáñamo índico. En la calle, es conocida por muchos otros nombres, tales como: cáñamo, churro, doña juana, hachís, hierba, mary jane, mafú, mari, juana, maría, monte, mota, pasto, porro, THC y yerba.
El hachís es un derivado de la marihuana, hecho con las resinas de la planta de cáñamo índico. También llamado chocolate, polen o canuto, en

promedio es 6 veces más fuerte que la marihuana.
La palabra “Cannabis” describe a cualesquiera de las diferentes drogas que proceden del cáñamo índico, incluyendo marihuana y hachís.
Independientemente del nombre, esta droga es un alucinógeno; una sustancia que distorsiona la manera en que la mente percibe el mundo en el que vives.
El ingrediente químico del cannabis que crea esta distorsión es conocido como “THC”. La cantidad de THC encontrado en cualquier volumen de marihuana puede variar sustancialmente, pero en general, el porcentaje de THC se ha incrementado en los últimos años.
¿CÓMO SE CLASIFICA?
Legalmente la marihuana es un alucinógeno y diversos grupos
e individuos pretenden confundirnos, considerando el cannabis como un
alucinógeno suave. Esta clasificación de la marihuana fue muy conveniente para
el organismo federal estadounidense encargado de hacer cumplir el acta de
sustancias controladas, pues no se vio obligado a crear otra categoría para el
cannabis. En dosis muy elevadas, los extractos y los análogos del cannabis
presentan muchas semejanzas con los psicodélicos, aunque otro tanto puede
decirse de la nuez moscada y de numerosas sustancias comunes. Los
investigadores han descrito notoria distorsión de las percepciones auditivas y
visuales, alucinaciones y despersonalización. Aunque el peculiar efecto
ondulante de los efectos es parecido en ambos tipos de drogas, en cuanto
psicomimético el LSD es 160 veces más potente que el THC. Existen muchas
diferencias entre el cannabis y los alucinógenos fuertes. Los consumidores de
marihuana distinguen fácilmente los efectos subjetivos.
EFECTOS EN EL CUERPO HUMANO
Los efectos psicoactivos de grandes dosis de marihuana son
más suaves y se controlan mejor que los del LSD. La aceleración del ritmo del
pulso y el enrojecimiento de las conjuntivas son habituales con la ingesta de
cannabis, pero no en el caso del LSD o la mescalina,3 mientras que, incluso a
dosis altas (70 mg), el THC carece de los principales efectos de las mediciones
clínicas y bioquímicas de estrés registradas con los psicomiméticos.
A las dosis habituales, la tolerancia al cannabis es
inapreciable, si bien con los psicomiméticos tiene lugar con gran rapidez;
además, en el ser humano no existe tolerancia cruzada entre el THC y el LSD.
Los cambios profundos en los patrones de las ondas
cerebrales, característicos del LSD, están ausentes en el caso de la marihuana.
La ingesta de cannabis culmina con la sedación y el reposo, mientras que los
verdaderos alucinógenos se caracterizan por la agitación.
Cuando una persona fuma un porro, normalmente siente sus
efectos en minutos. Las sensaciones inmediatas son: incremento del ritmo
cardíaco, disminución de la coordinación y equilibrio, un estado mental irreal
de “ensueño” y alcanzan su clímax dentro de los primeros 30 minutos. Estos
efectos a corto plazo desaparecen normalmente en dos o tres horas, pero podrán
permanecer más tiempo, dependiendo de la cantidad ingerida por el consumidor,
la potencia del THC y la presencia de otras drogas introducidas en la mezcla.
¿CÓMO SE CONSUME?
La marihuana es la droga ilegal que más se consume en el
mundo. Una encuesta hecha en 2007 encontró que 14.4 millones de individuos sólo
en los EE.UU. habían fumado marihuana al menos una vez durante el mes previo a
la fecha de la encuesta.
La marihuana normalmente se fuma como un cigarrillo (porro),
pero se puede fumar también en una pipa. Con menos frecuencia, se mezcla con
alimento y se come o se prepara como té. Algunas veces, los consumidores abren
los cigarrillos y quitan el tabaco, reemplazándolo con marihuana, lo llaman un
“cigarro corto”. Los porros y cigarros cortos algunas veces se mezclan con
otras drogas más potentes, tales como el crack o PCP (fenciclidina, un poderoso
alucinógeno).
CONSECUENCIAS DE CONSUMO.
Tanto en jóvenes como en adultos, la mayor parte de los
perjuicios del cannabis están asociados al cerebro; sin embargo, no es la única
región de nuestro organismo que padece sus efectos adversos:
En relación con el sistema nervioso central, el consumo de
esta sustancia produce efectos como euforia, dificultades para aprender,
disminución de la capacidad de concentración, fallos de la memoria o dificultad
en el habla.
Hace daño al sistema respiratorio dado que la manera más
extendida de consumir marihuana es fumándola. El cannabis causa irritación de
las vías respiratorias y es un factor de riesgo para la aparición de patologías
pulmonares y bronquiales.
El sistema cardiovascular también se resiente y es posible
la aparición de taquicardias si se abusa del cannabis.
El consumo regular de marihuana relaja el sistema
inmunológico hasta el punto de hacernos más vulnerables frente a la invasión de
microorganismos.
La acción de la marihuana sobre el sistema endocrino puede
causar impotencia en los hombres y reducir la producción de óvulos en la mujer.
La mayor parte de esos efectos negativos de la marihuana
desaparecen a corto plazo, sin embargo, el consumo abusivo puede inducir
trastornos como ansiedad, depresión, psicosis, pánico, alteraciones de la
conducta, falta de motivación o síndrome de abstinencia.
FORMULA QUÍMICA DE LA MARIHUANA.
FORMULA QUÍMICA DE LA MARIHUANA.
Cannabis: Comúnmente llamado “marihuana” hace referencia a la preparación derivada de una planta, el cannabis sativa, su formula química es derivada del Tetrahydrocannabinol C21 H30 O2


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